miércoles, 20 de junio de 2012

[CINE] SHAME (2011)

Hola a todos.

Gracias por las críticas, comentarios y por las numerosas visitas que ha tenido este espacio en tan poco tiempo. No me lo esperaba. Unos días fuera de la cuidad y vuelvo y me encuentro con mas de 3000 vistas.
Gracias por eso.

Esta semana corresponde a una película reciente, provocadora, pero con un sentido del erotismo y el sexo que no habia visto nunca antes en lo que a cine se refiere. : el cuerpo como cárcel, la imposibilidad de escapar, la necesidad de conectar y  el terror de ceder.

SHAME     
                                                             
by Steve McQueen


Sexo, eso que tenemos entre las piernas. Pero sobre todo en la cabeza. Según Freud, el sexo está en nuestro pensamiento. No; dijo más: dijo que condiciona nuestros sentimientos. Sexo, eso tan divertido. A veces.

El filme de Steve Mcqueen es una brillante ilustración de cómo el sexo, algo tan humano, se convierte en una prisión de soledad para Brandon (Michael Fassbender) y es capaz de arrasar cualquier atisbo de humanidad en él.
Shame habla de la oscuridad del sexo intransitivo, de satisfacción inmediata; ese que, a lo sumo, queda a dos clics de internet. Un retrato más poético que narrativo de la miseria existencial de un hombre adicto al sexo.

El director no escatima en desnudos integrales ni duda tampoco en mostrarnos deliberadamente los atributos viriles de Fassbender (algo que ocurre de forma reiterada durante los primeros minutos de la película), logrando así romper con cualquier tabú que pudiera entorpecer el crudo y contundente retrato de un personaje adicto al sexo.

Fassbender transmite la tristeza, la culpabilidad, la pasión y la lascivia de su personaje a través de la mirada.


En otras ocasiones, sin embargo, la elegancia cobra protagonismo cuando el acto sexual no representa más que un pedazo de esa lujuria desatada que va desgarrando la consciencia de Brandon. McQueen opta por el juego de planos sugerentes y provocativos que nos muestran tanto el lado físico de la escena como el lado emocional, captando a la perfección el dolor que siente Brandon al comprobar por sí mismo de qué modo trata de suplir su insatisfacción.

Rara vez -¿alguna vez?– el sexo ha sido visitado como una autoflagelación, como una forma de evasión, de desconexión. Aquí la carne separa; no une. Brandon siempre está solo, oculto; simplemente no sabe conectar.
La segunda entrega cinematográfica del británico Steve McQueen retoma una capacidad de interpelación que el cine parecía haber perdido desde los tiempos de El último tango en París, American Gigolo o Buscando a Mr. Goodbar.

“Shame” cuenta la historia de un personaje completamente disociado entre la banalidad de sus experiencias eróticas y el completo vacío de su vida afectiva.


Recuerda y mucho a “American Psico”..pero el de el libro mas que el de la película. Este Brandon es el “Patrick Bateman” de libro "American Psico", mas que el que vimos en pantalla interpretado por Christian Bale. 

Michael Fassbender interpreta con bravura a Brandon, un ser escindido, adicto al sexo que vive en un departamento en Manhattan sin cortinas (una ciudad sin cortinas donde nadie espía porque quizás todos hacen lo mismo: estar solos) y trabaja en una compañía donde nunca sabemos bien qué hace. Su única preocupación es la de satisfacer su ansia: es un verdadero depredador que está dispuesto a cualquier cosa con lograr botar su energía y su rabia.
  
Brandon siente una adicción compulsiva hacia el sexo; apenas puede permanecer demasiado tiempo sin su dosis diaria de “descarga”, por lo que recurre de forma frecuente a encuentros sexuales con desconocidas, solicita los servicios de una profesional u opta por la masturbación con o sin estimulación previa. Para Brandon, el sexo es casi como respirar; es una necesidad que debe ser constantemente saciada.

Steve McQueen no busca que el espectador juzgue a Brandon sino que se mete en su cabeza. No busca incomodarnos sino adentrarnos en el submundo de perturbación y depravación de un hombre absorbido y devastado por su apetito sexual.

La precaria situación de armonía de Brandon cambia el día que en su departamento aparece su hermana Sissy (Carey Mulligan), una chica extremadamente vulnerable, devastadora e insuperable, una aspirante a cantante que desordena tanto el departamento como la vida de Brandon. Muy frágil en términos de equilibrio emocional, interesada en dedicarse al canto, pero que todavía pareciera no haber encontrado su lugar en el mundo.

Hasta la reaparición de la hermana, el protagonista -con su trabajo, con su departamento, con su neoyorkina funcionalidad- mal que mal puede sostener sin mayores dificultades la estantería de la vida que se ha construido. Pero con la intrusión de ella ya no. Adorable en una zona, detestable en otro, la hermana es una chica que va en caída libre y simplemente no se la puede consigo misma. Llegará entonces el momento en que Brandon no podrá eludir los incómodos dilemas ante los cuales ella lo va a colocar.

Su hermana es lo opuesto: necesita conectar y lo demuestra, aunque quizás su opción es aún más arriesgada y demente.

La irrupción de su atractiva y no menos promiscua hermana desbarajusta el estilo de vida de Brandon y trae consigo conflictos que de algún modo ansiaba haber dejado anclados en el pasado. Y es que su propia hermana despierta en él una tensión sexual que parece atormentarle desde tiempo atrás, lo que le invita a mantener un forzado distanciamiento con ella. La presencia de Sissy en su apartamento, su actitud despreocupada y desvergonzada, perturba la tranquilidad más o menos estable que Brandon había adquirido dentro de su invisible y oscuro mundo, y reaviva sentimientos desterrados en lo más profundo de su ser. Sissy se convierte en el peso de más que desequilibra su balanza interna.


En si, es una película muy poco “fashion”, a pesar de estar filmada en New York y en los lugar “fashion” de New York
Un ejemplo. El departamento de Brandon.
Cualquier director de arte hubiera soñado con un loft en medio de Manhattan de 700 metros cuadrados. Pero no. Ahí se nota lo no “fashion” del filme. El tipo vive en un departamento chico, de pasillos angostos, de espacios muy cerrados. Muy poco a la onda neoyorkina que se nos tiene acostumbrados Hollywood.

La cinta está muy anclada a la idea del sexo no como encuentro o comunión sino como experiencia de soledad y exclusión.

La banda sonora sirve de bastión para incidir en el componente emocional del relato. Además, McQueen opta por llevar la superficialidad de su protagonista a los no muy abundantes diálogos de ‘Shame’, donde únicamente hay una escena en la que éstos cobren una importancia capital, donde resulta un gran acierto apostar por un plano sostenido del cara a cara dramático entre los dos protagonistas. Por lo demás, los diálogos son un mero accesorio para llegar a su psique, donde lo dominante es el secretismo hacia su pasado y la superficialidad impuesta por su protagonista.

La cinta posee momentos únicos, incómodos, donde el pudor ingresa a la ecuación. Inolvidable es ver a Brandon correr y correr por las calles de noche, una escena silente pero que habla más que mil páginas de guión; o esa secuencia desgarradora cuando Sissy canta “New York, New York” en un bar de un hotel fashion. Pero en éste, donde el momento era celebratorio y lleno de vida, en Shame es lo inverso. Cada palabra adquiere un nuevo significado. El dolor y la pena, el pasado y su peso, hacen su aparición.



Es uno de los pocos momentos en que vemos de verdad desnudos a Brandon y a Sissy porque la desnudez aquí puede ser mucha, pero por mucho que muestren, nunca se muestran de verdad. El full frontal va por mostrar el alma y lo que hay entrampada en ella más que en los pechos y los genitales.

Shame se adentra en la autodestrucción y en la adicción que todos llevamos de alguna manera dentro. 

Shame no es una película apta para el grueso mayor del público, lejos de hacer del erotismo el germen de la misma, se convierte en algo terrible, horroroso, las escenas de sexo son horribles, terroríficamente atroces. La interpretación de este personaje derrotado por parte de Fassbender es de una exigencia física y emocional desgarradora, que lamentablemente, no se vio reflejada en ni siquiera una nominación en la pasada entrega de los premios Oscar de la Acadamia. Una vez mas queda claro lo conservadora y “cartucha” que es la Academia

En conclusión: un corto número de escenas muy largas sirven para presentarnos una situación y retratarnos a un par de personajes enfermos y atormentados. El sexo explícito no es gratuito, ya que obedece a la demostración de los estados de ánimo de los protagonistas. Pese a ese avance pausado, la película tiene un fuerte poder de atracción, que sumerge de forma casi hipnótica. El mayor mérito puede estar en dejárselo todo al espectador, quien contempla estos retazos sumido en las incógnitas y que será quien rellene todos los huecos de información que deja el guion para no caer en lo de siempre. Nos encontramos ante una película atrevida, pero no por el detalle que cualquiera señalaría en este sentido: la presencia aplastante de las escenas de sexo, sino por la propia naturaleza de la propuesta, más dada a la introspección psicológica que a la narración.


Y es que ‘Shame’ es una de esas extrañas y fascinantes películas que posee una peculiaridad que queda reservada para unas elegidas obras de arte: se queda merodeando en la cabeza, durante días, semanas si cabe, invitando a descifrar sus imágenes, a adentrarse en sus recovecos argumentales, a rellenar los huecos que McQueen sugiere intencionadamente, y a dejarnos llevar en la medida de lo posible por el torrente de emociones que en sí supone el film. Todas ellas alrededor de la vergüenza del título, una vergüenza que lleva al dolor, en un personaje abocado a sobrevivir sin vinculaciones emocionales que casi parecen impostadas en una sociedad consumista, fría, superficial y llena de prejuicios morales que apresan sin compasión a todo ser humano.


Imponiendo preguntas y negándose a responderlas, McQueen crea una pieza clínica, única, urgente, contemporánea, devastadora.

RECOMENDADÍSIMA.

Si no esta en la sala de cine mas cercana, valla a su tracker de torrent favorito, descárguela y véala. 
Es mas. Esta hasta en Cuevana,en el siguiente link.

                               ==>>   SHAME   <<==

No hay excusas para no verla.

Da para ir a tomarse un trago después de vela. Para conversar y comentar.

Espero que haya gustado este cometario.
Nos vemos la próxima semana.

Saludos

Cristián Santander Araya

Twitter: @csantandera 
Facebook: csantandera

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