lunes, 25 de junio de 2012

[CINE] DRIVE (2011)

Hola.

Gracias por las críticas, comentarios y por las numerosas visitas que ha tenido este espacio en tan poco tiempo. No me canso de agradecer por eso.
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Su “me gusta” es mi sueldo.

Con la ultima critica todavía fresca, vamos con otra película reciente, que estuvo en la salas de cine hasta no mas de 2 semanas (al menos en Chile). Una gran película que no reventó la taquilla, pero que en un tiempo record se convertirá seguro en un film de culto.

Una película que por sus tintes de cine negro, por sus reminiscencias ochenteras, por recordarnos a grandes títulos de videojuegos y por hacer de una forma simple y conjugando varios géneros una muy buena película. Una película que es mejor de lo que pensarás que es.

DRIVE
by Nicolas Winding Ref



2011
Estados Unidos.

Dirección
Nicolas Winding Refn.

Guión
Hossein Amin, sobre el libro de James Sallis. 

Reparto
Ryan Gosling
Carey Mulligan
Bryan Cranston
Albert Brooks
Oscar Isaac
Christina Hendricks
Ron Perlman.





Hay películas que simplemente tienen algo, que gracias a ciertos aspectos narrativos o visuales o a una combinación de ambos, logran transmitir justamente lo que pretenden. No es tarea fácil y no todas lo consiguen, pero las hay que sí, que ya durante el primer minuto de su visionado se tiene la sensación de que se va a ver algo auténtico que nos hará palpitar en la butaca.

Y este es el caso de Drive.




Después de ver el anterior video, le puesto a que le dieron ganas de seguir leyendo...

La apertura de la película es totalmente cautivadora, un plano aéreo de una gran ciudad, una voz al teléfono y una música que te hace, cuando menos, vibrar.
El uso de aspectos de la “cultura pop” para reutilizar tópicos ya vistos es notable.: el sonido de Kavinsky o College no es pop ochentero New Wave sino un revival: una reproducción auto-consciente y que prolonga aquellos sonidos. En sus títulos de crédito, llega a su extremo: partiendo de un homenaje a ‘Risky Business’ (1983), llevando la película por una ruta insólita, a medias entre un Michael Mann deliberado (grandes panorámicas, héroe solitario) y con toques sutiles, artificiales, propios de, pongamos, Brian DePalma (atentos al breve plano secuencia del primer encuentro entre Gosling y Mulligan en el apartamento).
De hecho, no se me viene a la cabeza un solo plano que carezca de esa elegancia y gusto por la estética presente en todo el filme.

Hemos tenido que esperar hasta mediados de mayo de año (al menos en Chile) para poder disfrutar de uno de los títulos más potentes de 2011. Presentada en Cannes con nominación a la “Palma de Oro” y ganadora del “Premio al director”, “Drive” es un genuino producto de serie negra, plagado de referencias y guiños a otros mitos del género.
Es de esas películas que, desde el inicio, son puro ejercicio de estilo. Desde la escena que abre la película con una habitación a oscuras hasta el plano final, 'Drive' atrapa por su belleza y magnetismo.


“Hay como mil calles en la ciudad. Si me das el lugar y el momento, te daré una oportunidad de cinco minutos. Soy tuyo, sin importar lo que pase en esos cinco minutos. Pase lo que pase. Todo ocurre como lo planeo y después vas por tu cuenta. ¿Lo entiendes?”

Ryan Gosling habla por teléfono con un interlocutor desconocido, de espaldas a cámara, frente a una ventana en la que se proyecta una ciudad entera. Poco después le vemos encaminarse hacia el taller de su jefe, Bryan Cranston, donde elige un coche para ayudar a dos delincuentes a cometer un robo.

Gran plano general de la ciudad de Los Angeles y vemos a Gosling por el espejo retrovisor de un coche, ya conduciendo, camino al lugar del atraco.

Espera pacientemente a que los criminales salgan del almacén, impasible, a pesar de que ya se escuchan a lo lejos las sirenas de los coches patrulla. Tras un par de carreras y burlar con maestría dos coches de policía y un helicóptero, se dirige al aparcamiento de un estadio, aparca y sale tranquilamente del coche. Se encasqueta una gorra del equipo ganador y se dirige a la salida mezclándose con la multitud que grita entusiasmada el nombre del equipo ganador.

Lo que acabo de relatar es el el prólogo de Drive.

Un golpe certero directo a la retina. Abrupto, emocionante, prometedor. Diez minutos contundentes en los que contienes la respiración para no perderte nada. Un cañonazo que avisa que esto comenzó, momento justo en que entran los créditos de la película (tremendamente ochenteros, con tipografía holografiada neón rosa, mientras suena "Nightcall" de Kavinsky), y en donde al  espectador, no le queda más remedio que quedarse en la butaca a la espera de lo que todavía queda por ver. Diez minutos en los que te alegras pensando que todavía tienes una hora y media de función por delante. 


Winding Refn utiliza todo un arsenal de imágenes, planos cortados, aroma vintage, luces y sobre todo la cara sin expresión pero contundente de Ryan Gosling.

Ryan Gosling da vida a un conductor sin nombre. Un tipo frío y calculador. Cara de buen chico y mirada bucólica que se pierde muchas veces a través de una ventana, sin mirar nada. Esperando alguien que jamás vendrá. Por el día se gana la vida en un taller y eventualmente como especialistas en escenas de acción de películas. Algunas noches vende su maestría al volante a todo tipo de delincuentes. Convirtiéndose por sólo cinco minutos en el conductor, en la vía de escape, en la huida

Su vida en L.A. parece cómoda, pero todo cambia cuando conoce a Irene (Carey Mulligan) en el ascensor del bloque de apartamentos donde residen (ojo a lo diferente que son las dos escenas en el ascensor). El conductor empieza a pasar tiempo con ella y su hijo, creándose un vínculo entre los tres (lo rápido que conecta con el pequeño hace intuir su problemática infancia); La química realmente parecer fluir entre los dos, ayudando a crear una bonita historia de amor tierna y sensible, en su propio micro universo, ajenos a la violencia y la crueldad del mundo que les rodea. Los gestos, las miradas, cada detalle no pasa desapercibido y ayuda a construir una tragedia verosímil, con fuerza. Representan a dos almas que luchan por sobrevivir y  escapar de la fatalidad a la que parecen estar condenados.


Pero entonces el marido de la joven, Standard (Oscar Isaac), sale de la cárcel y retoma el contacto con su familia, y con este nuevo “amigo de la familia. Es interesante que, cuando a partir de aquí lo usual sería que se explotara la tensión entre los dos hombres (en el primer encuentro entre ambos saltan chispas), lo que ocurre es que el protagonista acepta su lugar y se convierte en una especie de protector de la familia. Cuando Standard le confiesa que tiene que formar parte de un peligroso robo para saldar sus deudas, el conductor decide ayudarle. Y da comienzo la espiral de violencia…

La película también, combina a la perfección una historia de amor, que se va desarrollando de manera coherente, con la salvaje delincuencia que destila la ciudad de Los Ángeles. El deleite visual viene de la mano de su simplicidad, sus escenas secas y directas, sin necesidad de “florcitas” para impresionar al espectador pero cargadas de una violencia de la que no se avergüenza. Una película en la que cada plano está escrupulosamente pensado y ejecutado, llenos de detalles y en los que la cámara se queda fija en numerosas ocasiones, contribuyendo a enmarcar el particular estilo de Winding Refn. Y además, es capaz de manejar bien el cambio de ritmo hacia la mitad de la película, en la que se centra más en las relaciones entre los personajes sin por ello perder la atención que la intriga del comienzo nos había provocado.

‘Drive’ es un vehículo de escenas impactantes, fotografía, música y unos silencios interminables que conforman una de las mejores cintas del 2011.

Gosling ofrece una interpretación extremadamente magnética, siendo capaz de transmitir distintos sentimientos con solo mover un músculo de la cara. Se pone en la piel de un conductor enigmático y reservado, de naturaleza solitaria y sin conciencia, como el escorpión de su chaqueta. Como el héroe de un western, que intuye que le queda poco pero no duda en avanzar con paso firme y luchar hasta el final a pesar de vislumbrar la muerte claramente en la línea del horizonte. Un hombre que no quiere problemas pero que buscará venganza y se convertirá en el ángel de la guarda de su vecina de apartamento. Tan vengativo como Charles Bronson. De mirada carismática como Steve McQueen. Convirtiéndose en icono, por su forma de ser y de vestir (palillo en la boca, chaqueta con escorpión el la espalda,) por su pose y su temple.

Nicolas Winding Refn logra convertir la crudeza de las escenas más violentas en belleza visual.

Ryan Gosling hace un trabajo perfecto, al que no se le puede reprochar absolutamente nada, conformando un personaje enigmático que se vale casi únicamente de la mirada para hablar, enmarcada ésta en los numerosos planos del espejo retrovisor en los que se ve reflejada y cuya chaqueta con un escorpión a la espalda ya ha pasado a convertirse en un auténtico icono. La diversidad de registros del actor queda demostrada una vez más, incluso dentro de la propia película es capaz de ser tierno y extremadamente violento, lo que llena de matices su interpretación y al personaje que retrata.


En cuanto a su compañera de reparto, nos encontramos a una Carey Mulligan que transmite al mismo tiempo fuerza e inocencia, que esconde detrás de su candidez una vida dura y un matrimonio difícil y cuya química con Gosling es absolutamente fantástica, desde su primera escena juntos, en la que todo son miradas, tímidos gestos y algo de incomodidad, y que se mantiene a lo largo del metraje consiguiendo establecer una atractiva relación entre ambos.


El film cuenta, además, con grandes secundarios interpretados por el siempre solvente Bryan Cranston y por la pareja de delincuentes formada por Ron Perlman y por un Albert Brooks que clava un rol de mafioso que es capaz de helarte la sangre con su imprevisibilidad.

Refn logra dotar a sus imágenes de una intensidad incendiaria e imperecedera, capaz de concentrar en un solo gesto de un solo plano de una sola secuencia, el verdadero sentido de la película.

La dirección impecable de Nicolas Winding Refn, es concisa y directa, con una inquietante puesta en escena y completada con una banda sonora que merece una mención aparte y no sólo por la buena composición musical de Cliff Martínez, a través de la que se respira tensión y que te mete de lleno en la trama, sino por temas musicales como “A Real Hero” de College ft. Electric Youth o “Nightcall” de Kavinsky, que se incrustarán en tu cabeza y hacen fascinantes las secuencias a las que acompañan.

clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!clap!!
       
        la bellísima secuencia del ascensor en la que la acción se detiene para un estallido-vals de violencia en el que se ponen a prueba nuestras propias expectativas sobre la realidad de la película.



Los momentos de acción son los justos. Los necesarios para la historia pero sin alargarlos hasta el tedio, intercalados con algunos “flahsbacks” de aparente tranquilidad. Con efectos visuales básicos pero con encuadres magníficos. Con acción lenta pero inteligente. Utilizando juegos de luces en estas escenas y saltando de momento romanticismo a momento brutalidad con gran precisión.

En definitiva.

Drive es una historia de amor, es la memoria de una venganza, es la crónica de una muerte lenta y anunciada. Las emociones en esta película emanan a borbotones, como la sangre de un moribundo, como los sentimientos profundos que ya no se pueden disimular por más tiempo. Todo discurre a la perfección bajo la batuta del director quien nos guía a través de una historia bien hilada que combina acertadamente arranques de violencia con ternura. Muestra un dominio admirable de la acción frente al intimismo.
Una atmósfera adecuada a cuyo resultado final también contribuye en gran medida Cliff Martinez, con una banda sonora para recordar. La banda sonora es sublime. Bien escogida, muy ochentera, en perfecta armonía con el tono de la película y ubicada en las escenas adecuadas. Creando maravillosas secuencias ralentizadas que sin diálogos lo dirán todo. Como los mejores videoclips.

Se puede afirmar que Drive es tan inclasificable como el propio Alejandro Jodorowsky, director al que Nicolas Winding le ha dedicado esta película.

Winding Refn orquesta con tanta parsimonia como contundencia los sucesos de un thriller que por lo demás, resulta una película inclasificable, que provoca sensaciones encontradas hasta llegar al entusiasmo. Y lo hace con una labor de puesta en escena simplemente apabullante, que engloba desde la fotografía de hasta la banda sonora de Cliff Martínez.

Cada plano me recordó a la meticulosidad del mejor David Fincher, su uso del sonido, o de la ausencia de él, está dirigido a impactar al personal sin nunca perder la sutileza de la imagen.

Aplaudo la labor del director de la película y del director de fotografía, así como la logradísima atmósfera y la ambientación general, a caballo entre varias décadas, que, además de gracias a los trabajos de estas dos personas mencionadas, se logra por obra de un buen diseño de producción y gracias a la elección de la música y los sonidos.

En definitiva, una cinta que se ama o se odia pero también, indiscutiblemente, uno de los mejores trabajos cinematográficos de los últimos años.

Veala si o si.
Dudo mucho que este en alguna sala de cine a estas alturas (al menos en Chile).
Por lo mismo, búsquela en su buscador de torrent favorito y descarguela.
Sino cómprela.
Pero véala y disfrútela.


Antes que lo olvide.
Descargue esa banda sonora. Búsquela en google y disfrute de ella. Una maravilla moderna. Les dejo una muestra con los 2 temas que sinceramente me encantaron, que llegaron para quedarse en mi lista de favoritos.





Que estén muy bien
Nos leemos pronto.

Saludos
Cristián Santander Araya

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miércoles, 20 de junio de 2012

[CINE] SHAME (2011)

Hola a todos.

Gracias por las críticas, comentarios y por las numerosas visitas que ha tenido este espacio en tan poco tiempo. No me lo esperaba. Unos días fuera de la cuidad y vuelvo y me encuentro con mas de 3000 vistas.
Gracias por eso.

Esta semana corresponde a una película reciente, provocadora, pero con un sentido del erotismo y el sexo que no habia visto nunca antes en lo que a cine se refiere. : el cuerpo como cárcel, la imposibilidad de escapar, la necesidad de conectar y  el terror de ceder.

SHAME     
                                                             
by Steve McQueen


Sexo, eso que tenemos entre las piernas. Pero sobre todo en la cabeza. Según Freud, el sexo está en nuestro pensamiento. No; dijo más: dijo que condiciona nuestros sentimientos. Sexo, eso tan divertido. A veces.

El filme de Steve Mcqueen es una brillante ilustración de cómo el sexo, algo tan humano, se convierte en una prisión de soledad para Brandon (Michael Fassbender) y es capaz de arrasar cualquier atisbo de humanidad en él.
Shame habla de la oscuridad del sexo intransitivo, de satisfacción inmediata; ese que, a lo sumo, queda a dos clics de internet. Un retrato más poético que narrativo de la miseria existencial de un hombre adicto al sexo.

El director no escatima en desnudos integrales ni duda tampoco en mostrarnos deliberadamente los atributos viriles de Fassbender (algo que ocurre de forma reiterada durante los primeros minutos de la película), logrando así romper con cualquier tabú que pudiera entorpecer el crudo y contundente retrato de un personaje adicto al sexo.

Fassbender transmite la tristeza, la culpabilidad, la pasión y la lascivia de su personaje a través de la mirada.


En otras ocasiones, sin embargo, la elegancia cobra protagonismo cuando el acto sexual no representa más que un pedazo de esa lujuria desatada que va desgarrando la consciencia de Brandon. McQueen opta por el juego de planos sugerentes y provocativos que nos muestran tanto el lado físico de la escena como el lado emocional, captando a la perfección el dolor que siente Brandon al comprobar por sí mismo de qué modo trata de suplir su insatisfacción.

Rara vez -¿alguna vez?– el sexo ha sido visitado como una autoflagelación, como una forma de evasión, de desconexión. Aquí la carne separa; no une. Brandon siempre está solo, oculto; simplemente no sabe conectar.
La segunda entrega cinematográfica del británico Steve McQueen retoma una capacidad de interpelación que el cine parecía haber perdido desde los tiempos de El último tango en París, American Gigolo o Buscando a Mr. Goodbar.

“Shame” cuenta la historia de un personaje completamente disociado entre la banalidad de sus experiencias eróticas y el completo vacío de su vida afectiva.


Recuerda y mucho a “American Psico”..pero el de el libro mas que el de la película. Este Brandon es el “Patrick Bateman” de libro "American Psico", mas que el que vimos en pantalla interpretado por Christian Bale. 

Michael Fassbender interpreta con bravura a Brandon, un ser escindido, adicto al sexo que vive en un departamento en Manhattan sin cortinas (una ciudad sin cortinas donde nadie espía porque quizás todos hacen lo mismo: estar solos) y trabaja en una compañía donde nunca sabemos bien qué hace. Su única preocupación es la de satisfacer su ansia: es un verdadero depredador que está dispuesto a cualquier cosa con lograr botar su energía y su rabia.
  
Brandon siente una adicción compulsiva hacia el sexo; apenas puede permanecer demasiado tiempo sin su dosis diaria de “descarga”, por lo que recurre de forma frecuente a encuentros sexuales con desconocidas, solicita los servicios de una profesional u opta por la masturbación con o sin estimulación previa. Para Brandon, el sexo es casi como respirar; es una necesidad que debe ser constantemente saciada.

Steve McQueen no busca que el espectador juzgue a Brandon sino que se mete en su cabeza. No busca incomodarnos sino adentrarnos en el submundo de perturbación y depravación de un hombre absorbido y devastado por su apetito sexual.

La precaria situación de armonía de Brandon cambia el día que en su departamento aparece su hermana Sissy (Carey Mulligan), una chica extremadamente vulnerable, devastadora e insuperable, una aspirante a cantante que desordena tanto el departamento como la vida de Brandon. Muy frágil en términos de equilibrio emocional, interesada en dedicarse al canto, pero que todavía pareciera no haber encontrado su lugar en el mundo.

Hasta la reaparición de la hermana, el protagonista -con su trabajo, con su departamento, con su neoyorkina funcionalidad- mal que mal puede sostener sin mayores dificultades la estantería de la vida que se ha construido. Pero con la intrusión de ella ya no. Adorable en una zona, detestable en otro, la hermana es una chica que va en caída libre y simplemente no se la puede consigo misma. Llegará entonces el momento en que Brandon no podrá eludir los incómodos dilemas ante los cuales ella lo va a colocar.

Su hermana es lo opuesto: necesita conectar y lo demuestra, aunque quizás su opción es aún más arriesgada y demente.

La irrupción de su atractiva y no menos promiscua hermana desbarajusta el estilo de vida de Brandon y trae consigo conflictos que de algún modo ansiaba haber dejado anclados en el pasado. Y es que su propia hermana despierta en él una tensión sexual que parece atormentarle desde tiempo atrás, lo que le invita a mantener un forzado distanciamiento con ella. La presencia de Sissy en su apartamento, su actitud despreocupada y desvergonzada, perturba la tranquilidad más o menos estable que Brandon había adquirido dentro de su invisible y oscuro mundo, y reaviva sentimientos desterrados en lo más profundo de su ser. Sissy se convierte en el peso de más que desequilibra su balanza interna.


En si, es una película muy poco “fashion”, a pesar de estar filmada en New York y en los lugar “fashion” de New York
Un ejemplo. El departamento de Brandon.
Cualquier director de arte hubiera soñado con un loft en medio de Manhattan de 700 metros cuadrados. Pero no. Ahí se nota lo no “fashion” del filme. El tipo vive en un departamento chico, de pasillos angostos, de espacios muy cerrados. Muy poco a la onda neoyorkina que se nos tiene acostumbrados Hollywood.

La cinta está muy anclada a la idea del sexo no como encuentro o comunión sino como experiencia de soledad y exclusión.

La banda sonora sirve de bastión para incidir en el componente emocional del relato. Además, McQueen opta por llevar la superficialidad de su protagonista a los no muy abundantes diálogos de ‘Shame’, donde únicamente hay una escena en la que éstos cobren una importancia capital, donde resulta un gran acierto apostar por un plano sostenido del cara a cara dramático entre los dos protagonistas. Por lo demás, los diálogos son un mero accesorio para llegar a su psique, donde lo dominante es el secretismo hacia su pasado y la superficialidad impuesta por su protagonista.

La cinta posee momentos únicos, incómodos, donde el pudor ingresa a la ecuación. Inolvidable es ver a Brandon correr y correr por las calles de noche, una escena silente pero que habla más que mil páginas de guión; o esa secuencia desgarradora cuando Sissy canta “New York, New York” en un bar de un hotel fashion. Pero en éste, donde el momento era celebratorio y lleno de vida, en Shame es lo inverso. Cada palabra adquiere un nuevo significado. El dolor y la pena, el pasado y su peso, hacen su aparición.



Es uno de los pocos momentos en que vemos de verdad desnudos a Brandon y a Sissy porque la desnudez aquí puede ser mucha, pero por mucho que muestren, nunca se muestran de verdad. El full frontal va por mostrar el alma y lo que hay entrampada en ella más que en los pechos y los genitales.

Shame se adentra en la autodestrucción y en la adicción que todos llevamos de alguna manera dentro. 

Shame no es una película apta para el grueso mayor del público, lejos de hacer del erotismo el germen de la misma, se convierte en algo terrible, horroroso, las escenas de sexo son horribles, terroríficamente atroces. La interpretación de este personaje derrotado por parte de Fassbender es de una exigencia física y emocional desgarradora, que lamentablemente, no se vio reflejada en ni siquiera una nominación en la pasada entrega de los premios Oscar de la Acadamia. Una vez mas queda claro lo conservadora y “cartucha” que es la Academia

En conclusión: un corto número de escenas muy largas sirven para presentarnos una situación y retratarnos a un par de personajes enfermos y atormentados. El sexo explícito no es gratuito, ya que obedece a la demostración de los estados de ánimo de los protagonistas. Pese a ese avance pausado, la película tiene un fuerte poder de atracción, que sumerge de forma casi hipnótica. El mayor mérito puede estar en dejárselo todo al espectador, quien contempla estos retazos sumido en las incógnitas y que será quien rellene todos los huecos de información que deja el guion para no caer en lo de siempre. Nos encontramos ante una película atrevida, pero no por el detalle que cualquiera señalaría en este sentido: la presencia aplastante de las escenas de sexo, sino por la propia naturaleza de la propuesta, más dada a la introspección psicológica que a la narración.


Y es que ‘Shame’ es una de esas extrañas y fascinantes películas que posee una peculiaridad que queda reservada para unas elegidas obras de arte: se queda merodeando en la cabeza, durante días, semanas si cabe, invitando a descifrar sus imágenes, a adentrarse en sus recovecos argumentales, a rellenar los huecos que McQueen sugiere intencionadamente, y a dejarnos llevar en la medida de lo posible por el torrente de emociones que en sí supone el film. Todas ellas alrededor de la vergüenza del título, una vergüenza que lleva al dolor, en un personaje abocado a sobrevivir sin vinculaciones emocionales que casi parecen impostadas en una sociedad consumista, fría, superficial y llena de prejuicios morales que apresan sin compasión a todo ser humano.


Imponiendo preguntas y negándose a responderlas, McQueen crea una pieza clínica, única, urgente, contemporánea, devastadora.

RECOMENDADÍSIMA.

Si no esta en la sala de cine mas cercana, valla a su tracker de torrent favorito, descárguela y véala. 
Es mas. Esta hasta en Cuevana,en el siguiente link.

                               ==>>   SHAME   <<==

No hay excusas para no verla.

Da para ir a tomarse un trago después de vela. Para conversar y comentar.

Espero que haya gustado este cometario.
Nos vemos la próxima semana.

Saludos

Cristián Santander Araya

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jueves, 10 de mayo de 2012

[CINE] SCARFACE (1983)

Hola.
Espero que todos estén muy bien.

Gracias por las críticas, comentarios y/o palabras de apoyo.
Gracias tambien por las numerosas visitas que ha tenido este espacio. De verdad no me lo esperaba. Así que sigan visitando el sitio y recomendando de la forma que ustedes encuentre mejor.


Ahora vamos a lo que nos convoca.

Esta semana volvemos  a los clásicos, y nuevamente con un re-estreno que llega a las salas de cine, tal cual ocurrió con el padrino hace algunas semanas.

Gracias a la fiebre de re-estrenos que en que estamos actualmente, y al parecer, gracias al éxito que tuvo en salas el reestreno de "EL PADRINO", llega a las salas una película colosal, donde la violencia, el leguaje, explosiones de pólvora, sangre, droga, música disco, fucks y la forma de lograr el “sueño americano” no dejan a nadie indiferente, hasta el día de hoy.

SCARFACE


Director:

Writer:

Cast:



TRAILER OFICIAL

Creo que desde hace mucho, pero mucho tiempo que no había un jueves de oro en las carteleras nacionales. Digo nacionales porque 2 de las 3 películas (Shame y Drive) ya se estrenaron hace mucho tiempo fuera en nuestra fronteras.


Algo pasa.

Increíble que a cada rato sucede lo que sucede : que los clásicos no fueron clásicos en su momento. Eso ocurre con "SCARFACE"
Me explico. 
Películas como "The king's speech" o "The Artist", son películas que envejecen de forma muy rapida, a pesar de que ambas son ganadoras de Oscar a mejor película.
Por lo mismo me la juego a que estos films, en unos cuantos años mas, muy pocos las recordaran.


Volviendo a "SCARFACE" hay que recordar que tuvo problemas con la censura por la escena de la ducha. No salía nadie desnudo y haciendo otras cosas. Simplemente se estaba descuartizando a un hombre vivo en la ducha. Algo suave


SCARFACE no fue un gran éxito en su momento, pero su gracia salió con el tiempo.


¿En que sentido?


Con la llegada del VHS se masifico película en los gánster afroamericanos, no los latinos,  los cuales engancharon mucho con la película, con la creación de afiches, poleras y la adopción de modismos típicos de Tony Montana.



La gracia de la película es instalar en el mundo latino el mito de "Scarface".
Esta filmada en una Miami, en donde todo lo relacionado a la perversión y a los excesos  tiene una inocencia mucho mayor, que si hubiese sido filmada , por ejemplo en Chicago o New York.
No tenia sentido tampoco hacer esta película en Chicago, similar a la epoca de la prohibición. 


La película se situa en donde las disjuntivas éticas y morales están ahi, en carne viva.

Al Capone y Tony Montana son personajes de diferentes épocas, con la única excepción de que ambos forman parte de las figuras que quedan en el colectivo mental a modo de seres casi mitológicos.



Puede ser que con uno de ellos se tenga certeza de su existencia, y que el otro sólo pertenezca a la creatividad de un director; de todas formas, el vínculo que los une, en el formato del celuloide, hace ver que las acciones arriesgadas toman fuerza cuando el guión, el personaje elegidos tienen una filosofía de vida que, aunque esté lejos de nuestros pensamientos cotidianos, se traspasa al subconsciente sin codificaciones previas. 

Howard Hawks empieza a comprender que esto es posible desde 1927, año en que comienza a escribir la historia basada en una novela que a su vez extrae parte de los actos delictivos del gran dominador de la mafia de la época, Al Capone. 
Acá nace el apodo que terminaría por imponer una marca registrada a todo lo relacionado con éste: Scarface (Al Capone tenía una cicatriz en una de sus mejillas). 
Scarface (1932), por cierto, cuenta el vandalismo realizado en varias ciudades de los Estados Unidos, donde destacan Chicago, New York y Miami; ejes centrales del tráfico de alcohol, estupefacientes y otras mercancías. El relato es más bien anti-gángsteres que una manera liberal de exponer los asesinatos y las peleas entre clanes, los que tuvieron que esperar dos años para ser exhibidos (1932). Es el cine de principios del siglo XX, tampoco se puede exigir demasiado (muchos cuadros cinematográficos fueron creados con posterioridad, en “El Ciudadano Kane”, por ejemplo).

Por lo tanto la película que hoy hablamos es el "remake" de la dirigida por Hawks en 1932.

Cuenta el productor Martin Bregman, que vio la película de Hawks en una noche de insomnio, y pensó que desde entonces, desde 1932, nadie había hecho nada parecido. Una gran historia criminal norteamericana. Con Pacino convencido, Bregman contrató a De Palma para empezar a trabajar en un guión, pero no funcionó y llamó entonces a su amigo Oliver Stone.

Es imposible concebir ‘Scarface’, sin el talento ni la enérgica aportación de estos tres hombres de cine: Stone, De Palma y Pacino.

Bregman puso el proyecto en primer lugar en manos de Sidney Lumet, Este sugirió el cambio fundamental en el que se apoyó toda la historia de la nueva ‘Scarface’; planteó trasladar la acción a Miami y cambiar el alcohol por la cocaína. Stone, que admite haber tenido problemas con la cocaína por aquella época, escribe un guion que finalmente a Lumet no agrada. Pensó que faltaba carga política y no le interesaba el violento ascenso y ocaso de un gánster.  Ahí es donde entra De Palma. El director cuenta que le entusiasmó la visión de ‘Scarface’ como una metáfora moderna de ‘El tesoro de Sierra Madre’, sustituyendo el oro por la droga; un extraño sueño capitalista autodestructivo.

Los avances técnicos del cine, la acción y el desarrollo de las psicologías de los personajes da la posibilidad para que Tony Montana, hastiado de la vida miserable de Cuba, de seguir matando por puro placer, se embarque a Miami, y decida seguir los pasos de la mafia seria, respetada sólo por el hecho de existir, junto con quien se transforma en la mitad de su cerebro, Manny Rivera. Ahora son otras las finalidades tranzadas en el mundo del hampa; la droga, el narcotráfico permiten posicionarse rápido en un pequeño ambiente, para luego liderar la mayoría de las transacciones.


La potencia del protagonista, eso sí, hace necesario acudir a encarnaciones creíbles, que se sostengan solas incluso en una simple toma. Al Pacino es lo que se busca. Viene demostrando, desde su incursión de “El Padrino”, que su temperamento y una mezcla de serenidad, a la hora de expresar lo que piensa el personaje, dejan en claro que las virtudes superan con creces a las carencias del actor. 

Acá comprobamos aquello: si Montana indica que es necesario eliminar a un enemigo, se denota con fuerza; cuando las frases duras ("Todo lo que tengo en esta vida son mis cojones y mi palabra”, por ejemplo) se deben señalar sin titubeos, la voz de Al Pacino resuena tal vez mejor de lo que De Palma desea; en la mitad de una conversación con una mujer, en donde sale a relucir el gusto por conseguir cualquier fin propuesto, las formas galantes, masculinas, se muestran directas, alejadas de los rodeos.

El filme está lleno de pequeños detalles que lo convierten en una obra completa, magníficas anticipaciones y lecturas sutiles, como por ejemplo, la relación que Tony mantiene con su hermana (Mary Elizabeth Mastrantonio), a la que no permite que ningún hombre toque, y extrañamente parecida a la mujer con la que se casa (Michelle Pfeiffer). O el hecho de que Montana recuerde siempre a todo el mundo como los comunistas siempre te están diciendo lo que tienes que hacer (es un cubano recién salido de las cárceles de la isla), pero esa misma es la actitud que el tiene con todos los que le rodean.

Tony Montana, piensa en tres cuestiones fundamentales: él, él y él. 

El resto queda en manos de quienes deben estar ahí a fuerza de lo que ha odiado desde siempre: quedar postergado a lavar platos en una tienda miserable, y luchar para obtener el dinero, el mando, a paso lento; en vez de conseguirlo de inmediato, sin saltarse la esencia de ser un matón al que nadie deja de temer; con o sin contradicciones incluidas.
A resaltar el acento de Pacino simulando ser cubano. Memorable.

Hablando de política, esta película corresponde a la época en la que Oliver Stone aún no había caído rendido ante los pies de Fidel, como le pasa a gran parte de nuestra clase "cultural", por lo que los personajes no se cortan un mínimo a la hora de relatar como se vive en una dictadura como la castrista. Ahora eso sí, eso no dignifica ni un mínimo al protagonista, pues es lo que se llama un personaje realmente negativo.
A todo esto, queda claro el gusto por retratar ambientes nocturnos, discotecas y clubes en los que se desarrolla la acción mientras los personajes atienden a varios puntos a la vez, a la conversación, a la gente que les rodea, a intentar salvar su vida, o los famosos momentos en los que los personajes tienen que decidir en segundos y en situaciones límite lo que va a determinar el resto de su vida... Y todo ello en medio del hampa latina en Miami, la ciudad en la que hasta las aceras son rosas.

¿Que me fascino tanto de esta película?

Cuando vi la película por primera vez, me fascinaron secuencias como la de la bañera o el tiroteo final, y las frases de Montana (”Todo lo que tengo son mis pelotas y mi palabra, y no las rompo por nadie“) que hoy sirven para vender camisetas y carteles, algunas de las cuales ya estaban en el film original (basado a su vez en una novela de Armitage Trail).

Imagino que mucha gente se quedará con esto, y es perfectamente razonable, los responsables de esta nueva versión querían impactar al público retratando el ambicioso y brutal modo de vida de esta clase de criminal, Brian de Palma es un virtuoso de la puesta en escena y Pacino se luce con la excesiva transformación que le permite el inspirado guión de Stone.





¿Que me impresiono ahora?

Lo que más me ha impresionado es la tragedia del protagonista.
Tony Montana lucha frenéticamente por escalar a lo que considera la cima, y cuando lo hace, se da cuenta de lo vacío que está, se encuentra solo, asqueado, destruido. 
En la primera "Scarface", la policia derrota al protagonista;
En la segunda "Scarface", el protagonista se derrota a si mismo.
Tony llegó a Estados Unidos desde Cuba. Era un inmigrante pobre con antecedentes penales y las autoridades lo metieron en una inmensa jaula junto a un montón de compatriotas desamparados. Tony realiza un par de trabajos sucios para un traficante de Miami, Frank Lopez (Robert Loggia), que los incluye en su organización. Pero Tony está hambriento, necesita seguir ascendiendo, y cuando descubre la debilidad de su jefe, lo desprecia y fuerza el conflicto, donde sale vencedor.

Fascinante es el personaje de Michelle Pfeiffer
Sale pesando 18 kilos, bellísima, pero a la vez gelida, fria..pero de tanta cocaina que trae consigo en ese momento. Hay algo que no muchos han notado. 

Finalmente la mujer norteamericana, bella con clase cae de una u otra forma, rindiendose a la "chabacanería" del latino inmigrante, en este caso con dinero y poder. 
Lo odia, pero al final sabe que lo necesita.





Volviendo a Tonny. Nadie puede con él, es una bestia imparable. Cuando Manny le pregunta qué quiere, Tony responde: “El mundo, y todo lo que hay en él“.



Se convierte en su propio jefe, gana una inmensa fortuna, consigue a la mujer que deseaba y es temido por todos. Alcanza su sueño. Está en lo más alto. Y cuando no puedes llegar más alto, solo puedes caer…
Otro aspecto que me di cuenta al ver la película fue la presencia de algo que,  en un principio, uno creo que el personaje de Pacino carece: El humor.
Sin eso, el personaje resultaría demasiado desagradable. Tony es un salvaje, paranoico, avaricioso, arrogante y machista.  Resulta imposible no recordar el famoso consejo de como conseguir a las mujeres que quieras en la vida.
“Lo que primero tienes que tener en la vida ganar es dinero, una vez que lo tienes, tendrás poder; luego de estas dos cosas, las mujeres vendrás solas, Manny”


Pero también es inteligente, agudo, bromista, carismático y tiene su propio código moral, uno muy básico pero que sirve para que el público simpatice con él, en lugar de desearle el peor de los castigos.
¿Que genera esto en el espectador?
Lo que ocurre con muchos personajes “gangsteriles”, tanto en cine como en televisión; uno acaba esperando que las balas no le hagan daño, que sea inmortal, que nadie pueda con él…


¡¡Say hello to my little friend!!




Se ha consolidado como una película de culto, una de las mejores del cine criminal y uno de los mejores “remakes” jamás filmados. Dura casi tres horas (170 minutos) y se devora con facilidad, con placer. Es admirable que no haya puntos flacos, bajones de intensidad en una historia tan extensa, siempre hay algo esperando, alguna escena, alguna imagen, algún diálogo, y no puedes dejar de mirar.

En Miami la perversión es mas energética. Tonny dice en una escena: "el capitalismo es como una mujer que hay que violar". 
Si fuerte, de eso estamos claros. 


Pero, ¿a que se refiere Tonny con la frase?


No hay culpa por los excesos. Mientras mas oro, mas mujeres, mas autos, mas glamour, mas cocaina, mas lujo mas fiestas, mucho mejor. 


Muestra algo muy tipico de tipos que viene de los estratos mas bajos de la sociedad. Al triunfar en la vida, de la forma que sea, el lujo y el exceso, en todo su sentido, no es algo mal visto. Es algo normal y casi necesario.


"Es una película muy ochentera", en el buen sentido de la expresion.
El uso de la fotografia, el resalte de los colores, la musica de Giorgio Moroder...cargada de sintetizadores y sonidos metálicos mezclado con la voz de Fidel es simplemente notable.


A fin de cuentas.


¿Vale la pena ir al cine a verla?
Claramente. Ultra recomendada.
Si la encuentra en cartelera( ya que en la V region ya no esta), corra a verla.
Disfrutará de un gran, pero un gran film. No se arrepentirá.



Espero que haya gustado esta critica.
Publicite este espacio como quiera y de la manera que encuentre mas adecuada.

Nos leemos la próxima semana.
Saludos



Cristián Santander Araya



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